¿Por qué la FIFA no paga a sus voluntarios en el Mundial 2026?
- Iván Cruz
- hace 21 horas
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Aunque los miles de voluntarios que sostienen la logística de la Copa Mundial de la FIFA no reciben un salario, su trabajo durante el torneo no está exenta de costos. Los gobiernos locales de las ciudades sede asumen el gasto de la capacitación, el equipamiento y los centros de concentración necesarios.
De acuerdo con los contratos para las Ciudades Sede de la FIFA (FIFA Host City Agreement) los gobiernos locales están obligados a cubrir los costos de centros de capacitación y la compra de uniformes con el patrocinador oficial, en este caso Adidas.
La única gratificación que obtienen los voluntarios es un certificado de participación y la experiencia de haber formado parte de la Copa Mundial de la FIFA y, en el caso de los más afortunados, poder ver los partidos en caso de ser asignado a labores dentro de un estadio.
Los voluntarios deben hacerse cargo de su hospedaje y traslado a las ciudades sede por su propia cuenta, la FIFA no da apoyos para transporte y alojamiento. Lo único a lo que se compromete es a proporcionar alimentos y bebidas durante las horas que duren los turnos.

Por qué la FIFA, que ganará miles de millones de dólares con la Copa Mundial 2026 no apoya económicamente a sus voluntarios?
La FIFA es, para asuntos legales y técnicos, una organización sin fines de lucro. Aunque en sus documentos internos se explica que para el periodo 2023-2026 estiman ingresos aproximados a 13 mil millones de dólares, afirman que cerca del 90% se reinvierte para la promoción del futbol en los países asociados.
El resto del dinero, señalan los documentos, se destina a los costos operativos de la federación (nómina, arrendamientos, servicios, etc.) y los premios para los ganadores y participantes en sus torneos.
Por ejemplo, el campeón de la Copa Mundial 2026 recibirá 50 millones de dólares y cada selección participante tiene asegurado un monto de 9 millones de dólares, los cuales incrementan de acuerdo a su posición al final del torneo.
Al estar constituida bajo el estatus de una asociación enfocada en el desarrollo deportivo y el intercambio cultural, la FIFA opera bajo esquemas de colaboración comunitaria que la liberan de obligaciones patronales tradicionales.
De esta manera, el organismo aprovecha la alta competencia entre las naciones por albergar el evento para establecer en los términos del Host City Agreement (Contrato de Ciudad Sede) que los gobiernos anfitriones acepten absorber la gestión y los costos operativos de miles de voluntarios.
También hay casos en los que los gobiernos anfitriones adaptan sus propias leyes locales para hacer viable este modelo de trabajo no remunerado.

A lo largo de los años, voluntarios de ediciones pasadas sí han expresado su descontento por ser utilizados como fuerza laboral gratuita para una organización que factura miles de millones de dólares.
Aún cuando al momento de registrarse se les informa que no recibirán remuneración económica, muchos aceptan por la emoción de vivir la experiencia mundialista; sin embargo, durante el desarrollo de las actividades, la realidad suele chocar con las expectativas.
Por ejemplo, The New York Times documentó inconformidades de miles de voluntarios locales e internacionales que apoyaron en la Copa Mundial de Brasil 2014. En esa edición, los participantes denunciaron jornadas de hasta 9 horas sin descanso y la imposibilidad de ver más de unos cuantos minutos de los partidos.
Muchas de las quejas también estuvieron relacionadas con la falta de empatía de los organizadores para cubrir situaciones básicas, como recibir un trato digno o la opción de repetir una ración de comida.
