¿Por qué el Museo Británico no devuelve las cosas a sus países de origen?
- Iván Cruz

- hace 2 días
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El Museo Británico no devuelve piezas arqueológicas y obras de arte porque la ley conocida como British Museum Act 1963 le impide repatriarlas a sus países de origen.
Esta ley obliga al museo a mantener los objetos dentro de sus repositorios autorizados, prohibiendo cualquier venta o entrega, salvo en casos muy específicos que no aplican a la mayoría de los reclamos internacionales. Esto ha causado polémicas diplomáticas durante años.
Otro argumento frecuente del Museo Británico es que los países solicitantes carecen de la infraestructura necesaria para conservar sus piezas. Sin embargo, este razonamiento es considerado insultante, incluso por legisladores británicos que apoyan la repatriación.
Las críticas a esa postura aumentaron ante los reportes de robos internos en el museo, donde piezas históricas fueron puestas a la venta en sitios como eBay, según información de The Guardian.

Países de todo el mundo, incluido México, han solicitado en diversas ocasiones la repatriación de piezas históricas, especialmente aquellas que consideran que fueron sacadas de sus territorios por medio de contrabando, saqueos y acuerdos injustos entre exploradores británicos y gobernantes o grupos de poder del pasado.
Tal es el caso de miles de piezas africanas en disputa de países como Egipto, Nigeria, Ghana o Etiopía; o los mármoles del Partenón (Grecia), que fueron sacados de sus naciones mediante acuerdos directos entre exploradores ingleses con jefes militares o grupos de poder durante épocas de conflictos civiles.
Mientras que la pieza mexicana más famosa en la colección del Museo Británico, la Serpiente Bicéfala, se especula que salió del país como parte de los regalos de Moctezuma II a Hernán Cortés; el español la envió a Europa, donde pasó de mano en mano y varias de sus partes fueron desmanteladas, hasta ser adquirida por la fundación del arqueólogo inglés Henry Christy, para finalmente terminar en los almacenes del museo.
Aunque la ley de 1963 impide la repatriación de objetos por motivos históricos o culturales, el museo sí ha devuelto piezas en casos excepcionales bajo otros marcos legales.
El ejemplo más claro es la ley conocida como Holocaust (Return of Cultural Objects) Act 2009, que autoriza la devolución de obras saqueadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y que llegaron al Museo Británico por la compra a coleccionistas particulares.
Fuera de este marco específico y muy limitado, las restricciones legales de 1963 siguen bloqueando la devolución de la mayoría de las piezas reclamadas por otros países.



