“Tu hijo llegó a la escuela”, avisan en celular a los padres de una secundaria en Cuajimalpa

El alumnado entra con credencial estudiantil en mano. Los celulares del director y prefectos registran el código QR de las identificaciones. Inmediatamente un mensaje de texto llega a los teléfonos de los padres: el estudiante ha ingresado a la escuela.

Esta es la rutina que desde hace dos meses comenzó el turno vespertino de la Secundaria 19 “Dolores Angela Castillo” en la delegación Cuajimalpa. Una solución propuesta por el director José Chávez Espinosa ante los riesgos de la inseguridad.

“Aparentemente Cuajimalpa es muy tranquilo pero (en los alrededores de la escuela) hemos tenido problemas de drogas, alcohol y desapariciones, que por fortuna no nos han afectado directamente”, cuenta Patricia Hernández, miembro de la dirección escolar.

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De 2008 a 2018, cifras oficiales tienen registro de 744 personas desaparecidas en la Ciudad de México, siendo menores de edad y mujeres las principales víctimas, de acuerdo con datos oficiales presentados por la organización I(DH)EAS. Las alcaldías más afectadas son Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Cuauhtémoc.

A nivel nacional, la Comisión Nacional de Búsqueda registró hasta abril de 2018, 36 mil 693 personas desaparecidas. Sin embargo, hay inexactitud en las estadísticas debido a desde esa fecha el registro oficial dejó de alimentarse.

Ante este panorama, para las madres y padres del alumnado de la Secundaria 19 resultó una medida práctica saber que, por 120 pesos, recibirán un mensaje que les notifique cuando sus hijos llegaron a salvo a la escuela.

 

 

Principalmente cuando son conocidos casos como la desaparición de la joven Itzel Pichardo, cerca del metro Indios Verdes el pasado 31 de octubre, quien fue localizada con vida tres días después; Daniela Ramírez Ortiz, desaparecida el pasado 18 de mayo, en un poblado de la alcaldía de Xochimilco y encontrada muerta días posteriores. O Miranda Mendoza, quien fue secuestrada el 20 de agosto de 2018 al salir del CCH Oriente y posteriormente asesinada.

“En un principio los padres no mostraron interés, pero al darse cuenta que está sirviendo, han decido adquirirla para estar al tanto de su hijos”, agrega Patricia Hernández.
La compra de no es obligatoria. En el turno vespertino hay una matrícula de más de 900 alumnos, pero no todos han adquirido la credencial. Aunque los directivos esperan que más familias continúen sumándose a la medida.

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